El Gobierno dominicano estaría afinando una reforma fiscal con la meta de recaudar RD$ 60,000 millones adicionales para el Estado, y su presentación está prevista para la tarde de este jueves 11 de junio, aunque en los últimos meses economistas habían advertido que el escenario económico, social y político no resultaba el más propicio para impulsar cambios profundos al sistema tributario.
A finales de diciembre de 2025 e inicios de 2026, varios especialistas señalaron que el fortalecimiento de las finanzas públicas debía avanzar con ajustes administrativos y medidas de gradualismo fiscal, en vez de una reforma estructural. En esa misma dirección, el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, dijo en enero que una eventual reforma solo se llevaría a cabo si había condiciones políticas y sociales adecuadas. «Si no llega el momento, nos manejaremos con los ingresos que tengamos», afirmó entonces.
El exgobernador del Banco Central, José Lois Malkún, también vio poco probable una reforma en el corto plazo y aseguró que «no creo que las condiciones estén dadas». Según explicó, las prioridades del Gobierno de Luis Abinader estaban centradas en concluir obras de infraestructura pendientes, avanzar en reformas institucionales y sacar adelante iniciativas legislativas como el Código Laboral y la reforma a la Seguridad Social. En ese marco, el viraje hacia una reforma fiscal coloca bajo escrutinio la coherencia de la hoja de ruta oficial y la capacidad del Gobierno para explicar por qué ahora impulsa una medida que antes supeditaba al consenso político y social.
