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La IA acelera la presión sobre el empleo y consolida la figura del trabajador centauro

julio 1, 2026 · Redactor
La IA acelera la presión sobre el empleo y consolida la figura del trabajador centauro
Foto: diariodigitalrd.com

Siete de cada diez competencias hoy exigidas no existían en 2021, según expertos reunidos por Aslan, en una transformación que reabre el debate sobre el coste social del cambio tecnológico.

La inteligencia artificial está reordenando con rapidez el mercado laboral técnico y corporativo, hasta el punto de encender alarmas por su impacto real sobre los trabajadores. Una de las conclusiones del IV Encuentro anual de Directores de Talento y RRHH apunta que cerca del 70% de las competencias que hoy reclaman las organizaciones no existían en 2021, un dato que refleja la brecha acelerada entre el discurso de modernización y la capacidad de adaptación de las personas.

En el evento organizado por la Asociación Aslan, varios expertos analizaron cómo la irrupción de la IA está reconfigurando plantillas y empujando una evolución forzada de los perfiles profesionales a escala global. Según expusieron, la adopción de herramientas avanzadas reduce barreras de acceso a capacidades técnicas complejas, pero al mismo tiempo diluye las fronteras entre funciones y eleva la exigencia sobre empleados que deben responder en un entorno cada vez más inestable.

A partir de ahí ganó peso la figura del “trabajador centauro”, descrita por directores de recursos humanos como la combinación de capacidades humanas y potencial analítico de sistemas automatizados. El concepto sintetiza el nuevo valor que las empresas aseguran buscar: menos ejecución mecánica y más capacidad para formular las preguntas adecuadas y aplicar críticamente las respuestas. Sin embargo, ese giro también deja abierta una discusión de fondo sobre quién asume el coste de una transición tan abrupta y bajo qué criterios se fiscaliza su impacto en el empleo.

Más allá del entusiasmo corporativo, el debate deja una advertencia institucional clara: cuando la transformación tecnológica avanza más rápido que la preparación laboral, la promesa de eficiencia puede traducirse en presión, desplazamiento y mayor incertidumbre. La discusión ya no se limita a la innovación, sino a los resultados concretos, la vigilancia social y la responsabilidad frente a un cambio que afecta de manera directa la estabilidad de los trabajadores.