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Guachupita: 49 años de lavadero, agua escasa y confianza ganada a pulso

julio 5, 2026 · Redactor
Guachupita: 49 años de lavadero, agua escasa y confianza ganada a pulso
Foto: acento.com.do

Los lavadores de vehículos cobran entre RD$ 200 y RD$ 250 y también asumen una vigilancia informal, en una escena que refleja el costo social de suplir fallas de los servicios básicos.

Bajo el puente seco de la avenida Francisco del Rosario Sánchez, los lavadores de vehículos de Guachupita han sostenido durante 49 años, con trabajo propio, un espacio que también opera como punto de confianza para clientes y como vigilancia informal en la zona. La escena, más que una postal pintoresca, deja ver el contraste entre el discurso sobre gestión y la realidad de comunidades que siguen resolviendo por su cuenta lo que debería estar garantizado.

Avelino Cueva, presidente del grupo, contó que el lavadero nació por iniciativa de jóvenes organizados para ganarse la vida y que desde entonces permanece en el mismo lugar. “Tenemos 49 años aquí. Este trabajo nos ha permitido mantener a nuestras familias y salir adelante con el esfuerzo de cada día”, expresó. El servicio se cobra entre RD$ 200 y RD$ 250 por vehículo, una tarifa que, según afirmó, intentan conservar accesible para no perder la confianza de los clientes.

La principal dificultad continúa siendo el agua. Cuando el suministro falla o llegan los meses de sequía, los trabajadores guardan agua en tanques y usan cubetas para reducir el consumo. “Cuando el agua se va, trabajamos con la que tenemos almacenada. Siempre tratamos de administrarla porque sabemos lo importante que es no desperdiciarla”, explicó Cueva. Esa rutina vuelve a poner sobre la mesa la precariedad de los servicios y la carga que termina recayendo sobre trabajadores informales y usuarios.

Cueva añadió que la presencia constante del grupo ha contribuido a mantener el orden en el área y a ofrecer seguridad a quienes llegan. “Los clientes vienen con confianza porque siempre hay personas trabajando aquí. Nosotros cuidamos este espacio y estamos atentos a cualquier situación que pueda afectar a quienes llegan”, indicó. En esa dinámica diaria, la comunidad termina asumiendo funciones básicas mientras persisten señales de desgaste en la gestión de los servicios, un punto que la sociedad civil suele colocar en el centro del debate cuando la política se concentra más en promesas que en resultados concretos para la gente.