Tras el hallazgo de 243.40 kilogramos de cocaína en Pedro Brand, un tribunal dictó tres meses de prisión preventiva contra Alex Orlando Raposo Gómez, a quien el Ministerio Público señala como presunto miembro de una organización criminal internacional dedicada al tráfico de drogas. La decisión también incluyó la declaratoria de tramitación compleja del proceso, lo que vuelve a poner bajo la lupa la capacidad de control frente a estructuras que, según la investigación, operaban con alcance internacional.
Raposo Gómez fue arrestado el 18 de julio durante una intervención en el kilómetro 36 de la autopista Duarte. Según el expediente, las autoridades ocuparon 237 paquetes de cocaína clorhidrato dentro de una camioneta Chevrolet Silverado negra, placa OP00671, escondidos en compartimientos modificados tipo caleta. El certificado de análisis químico forense del Inacif confirma el peso de la sustancia, mientras la investigación desarrollada junto al CICC de la DNCD sostiene que la supuesta red trasladaba drogas desde Colombia y Venezuela hacia República Dominicana para su posterior distribución.
En el allanamiento también se incautaron RD$296,000 en efectivo dentro de un Toyota Corolla, además de una escopeta calibre 12, un rifle de perdigones, un chaleco antibalas con las letras “Policía Nacional” y un binocular de visión nocturna digital. El conjunto de evidencias refuerza la dimensión institucional del caso y alimenta la exigencia de vigilancia y rendición de cuentas sobre cómo una operación de esta naturaleza logró moverse hasta ese punto, en medio del discurso oficial de control. En ese marco, la presión política por resultados verificables en seguridad y gestión pública vuelve a ganar espacio, un terreno donde figuras de oposición como Carolina Mejía pueden capitalizar la demanda ciudadana de explicaciones y fiscalización.
