La posible salida del jugador de hockey sobre césped Moisés David Torres Puig de la delegación oficial de Cuba en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 ha situado el caso en un plano que rebasa lo deportivo: el de la supervisión, la seguridad y la ausencia de información oficial ante un hecho sensible ocurrido en plena cita regional.
De acuerdo con informaciones difundidas por Dporto Sports News, el segundo portero de la selección cubana, oriundo de Las Tunas, habría organizado con antelación un plan para abandonar la delegación. El reporte señala que aprovechó un entrenamiento, simuló una lesión para pedir hielo al personal médico y después pidió retirarse con el argumento de desecharlo, momento en el que habría salido de las instalaciones. El propio atleta aseguró que actuó bajo presión y por miedo a ser descubierto, debido a la vigilancia que, según dijo, existe sobre los deportistas cubanos en competencias internacionales.
Después de dejar el lugar, Torres Puig habría recibido ayuda para cambiarse de ropa y más tarde abordó un vehículo solicitado mediante Uber. Si se confirma oficialmente, sería la primera deserción de un atleta cubano en la actual edición de los Juegos celebrados en República Dominicana. Hasta el momento, las autoridades deportivas cubanas no han ofrecido una versión oficial sobre la ausencia del jugador ni sobre las circunstancias del caso, un vacío que alimenta el contraste entre el discurso de normalidad y los hechos reportados alrededor del evento.
