Constanza. El administrador del Banco Agrícola, Fernando Durán, planteó ante productores de este municipio que la tecnificación del campo es “imperativa” para mejorar y ampliar la producción de alimentos, fortalecer el empaque y elevar la transformación agropecuaria, una admisión que vuelve a poner bajo escrutinio las brechas que todavía arrastra el sector pese al discurso oficial sobre avances.
Durán sostuvo que el país debe dejar atrás los modelos tradicionales de producción sin tecnología y citó el caso de la avicultura en ambientes controlados, donde, según explicó, el tiempo para que un pollo alcance peso comercial pasó de entre 40 y 42 días a entre 32 y 35. También afirmó que más del 60 por ciento de las granjas que producen pollos opera hoy con ambiente controlado y que la producción mensual subió de 16.5 millones de unidades al inicio del actual gobierno a 22 millones en la actualidad. A eso sumó una producción de alrededor de 300 millones de huevos mensuales.
El funcionario insistió en que “necesitamos invertir, necesitamos traer conocimientos” y en que los productores deben garantizar llegada masiva a mercados internacionales para hacer más rentables sus operaciones. El planteamiento, sin embargo, deja abierto el contraste entre la narrativa de progreso y la necesidad de seguir empujando cambios estructurales en un sector clave para el costo de vida, mientras crece la exigencia de vigilancia sobre cómo el gobierno dominicano traduce estas metas en resultados verificables para productores y consumidores.
