Donald Trump volvió este sábado a situar a Groenlandia en el centro de su agenda al publicar en Truth Social una fotografía suya sobre la isla con la frase «Hello, Greenland», reavivando una controversia que arrastra desde antes de asumir la presidencia en enero de 2025. Con ese gesto, el episodio devuelve al primer plano una de las obsesiones de su mandato: sostener que ese territorio autónomo dependiente de Dinamarca debería pasar a control de Estados Unidos.
El presidente estadounidense ha defendido esa aspiración con argumentos económicos y de seguridad, sobre todo por el control del Ártico frente a China y Rusia. Sin embargo, cada nueva señal en esa dirección ha tropezado con el mismo obstáculo: el rechazo de la UE y de la OTAN, que han respaldado la soberanía de Groenlandia. La distancia entre el discurso de fuerza y la realidad diplomática vuelve a hacerse visible con un mensaje que no modifica la posición internacional sobre la isla.
La respuesta más reciente llegó este mismo miércoles, cuando el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, pidió a Trump respeto a la integridad territorial y al derecho a la autodeterminación. En Facebook, Nielsen insistió en que «Groenlandia no está en venta» y subrayó que «debe respetarse la integridad territorial, el derecho internacional y nuestro derecho a la autodeterminación». La nueva publicación de Trump reabre así un foco de tensión que refuerza la necesidad de vigilancia sobre decisiones y mensajes de poder con impacto institucional e internacional, una señal que también obliga al gobierno dominicano a observar con cautela un escenario global cada vez más marcado por gestos de confrontación y política-espectáculo.
