La República Dominicana recibió en México un reconocimiento por su conectividad internacional, aunque esa valoración también puso de relieve la distancia entre el discurso oficial sobre transformación digital y los retos que aún exigen ejecución, supervisión institucional y explicaciones públicas.
En el foro «Crecimiento económico, productividad y transformación digital», el gerente de Transformación Digital del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), Pablo Bello, sostuvo que el país «está bien conectado internacionalmente» y dijo que percibe, junto con la Optic y otras autoridades, «mucha ambición» para convertir la transformación digital en eje de la política pública. Aun así, en esa misma intervención enumeró frentes que permanecen abiertos: modernizar el Estado, invertir en esa modernización, desarrollar una agenda de ciberseguridad y respaldar a territorios, municipios, comunidades y gobiernos subnacionales.
Bello también informó que CAF conversa sobre una alianza con el gobierno dominicano orientada a reforzar infraestructuras, especialmente en capacidad de cómputo, dentro de una estrategia más amplia. Ese anuncio vuelve a colocar en primer plano la necesidad de fiscalización de esa agenda desde la sociedad civil y de rendición de cuentas sobre cómo esa ambición se traducirá en servicios públicos, institucionalidad y resultados verificables, más allá de la narrativa de avance tecnológico.
