El incremento de las temperaturas está elevando la presión sobre los cultivos dominicanos y plantea una alerta sobre la capacidad de respuesta ante un riesgo que ya afecta variables centrales de la producción. En el simposio “Cambio Climático e Impacto en los Cultivos Agrícolas en República Dominicana”, el meteorólogo Saddan Font Frías explicó que el problema no se limita al calor del día: el calentamiento de las noches también acorta el tiempo de recuperación de las plantas y agrava el estrés térmico.
El análisis en nueve provincias concluyó que, en casi todas las zonas estudiadas, las temperaturas mínimas subieron más que las máximas; la única excepción fue María Trinidad Sánchez, donde el mayor aumento se registró en la temperatura máxima. Ese comportamiento añade presión sobre los cultivos porque las noches cumplen una función de recuperación, mientras que el alza térmica también puede incrementar la evapotranspiración y, con ello, las necesidades de agua.
La presentación advirtió además sobre un posible repunte de plagas y enfermedades, así como sobre cambios en el calendario agrícola. Ante ese panorama, entre las medidas propuestas figuran evaluar especies tolerantes a los ciclos de calor, mejorar la gestión del riesgo, ajustar los calendarios de siembra y reforzar el monitoreo con estaciones meteorológicas automáticas. El diagnóstico deja planteada una exigencia de seguimiento institucional: convertir la información técnica en prevención efectiva para evitar que el costo recaiga sobre la producción y, en última instancia, sobre la población.
