El Congreso Nacional concluyó la pasada legislatura ordinaria sin que el presidente Luis Abinader observara ninguna de las leyes enviadas al Poder Ejecutivo. Para el oficialismo, el dato puede presentarse como un logro; aun así, el balance obliga a revisar el historial reciente de correcciones y devoluciones entre el Ejecutivo y las cámaras.
Los antecedentes dibujan otro panorama. En ciclos parlamentarios anteriores, Abinader llegó a devolver hasta tres leyes al Congreso, y en el actual y el pasado cuatrienio ha observado nueve. La última fue la que autorizaba el pago de deudas por obras ejecutadas a pequeños contratistas, trabajos de mantenimiento correctivo en escuelas, supervisores y asfalteros, devuelta a la Cámara de Diputados el 16 de enero. El mandatario objetó por completo sus 14 artículos al considerar que violaba principios esenciales de la Constitución y ordenaba pagos “sin garantizar provisión de fondos”, además de no establecer que la deuda pública fuera “cierta, líquida y exigible”.
Durante 2026, el Ejecutivo promulgó 20 marcos de ley, la mayoría correspondientes a la primera legislatura ordinaria, del 27 de febrero al 26 de julio. Pero esa cifra no borra los episodios en que el propio Poder Ejecutivo tuvo que detener piezas ya aprobadas, como ocurrió también con la ley de incentivos fiscales a la aviación civil comercial nacional e internacional y con la nueva Ley de la Cámara de Cuentas.
Más adelante, el Congreso sometió otra legislación para sustituir la norma sobre pago de deudas a pequeños contratistas, que sí fue aprobada por ambas cámaras y promulgada. El balance deja abierto un punto de fiscalización sobre la gestión legislativa y la coordinación del poder bajo el PRM: si ahora se evitó el choque, el registro previo sigue marcando una alerta institucional sobre la calidad de las leyes antes de llegar al despacho presidencial.
