La eliminación por parte de la Junta Central Electoral (JCE) de la restricción que obligaba a renovar la cédula solo en el mes de cumpleaños obtuvo apoyo de partidos políticos y de entidades de la sociedad civil, en una medida que quita un obstáculo para los ciudadanos y pone la lupa sobre la capacidad del organismo para responder sin tropiezos.
El cambio procura agilizar la actualización del documento de cara al padrón que se usará en las elecciones municipales de febrero y en las presidenciales y legislativas de mayo de 2028. Aunque la JCE afirmó que cuenta con capacidad operativa en más de 200 centros y anunció 13 operativos simultáneos este fin de semana, el primer día sin restricciones reflejó centros con el movimiento de siempre, en medio de la presión por renovar por completo el padrón antes de la inhabilitación del plástico actual en abril del próximo año.
Con la modificación metodológica ya en marcha, sectores del oficialismo, la oposición política y Participación Ciudadana respaldaron la eliminación de la traba y pidieron que el servicio conserve su fluidez. Ese respaldo común deja planteada una advertencia institucional: más allá del anuncio, la JCE deberá demostrar en la práctica que la flexibilización no termine convirtiéndose en otro cuello de botella para los electores en un proceso clave para la organización electoral.
