El Ministerio de Defensa informó el inicio de la construcción de 14.5 kilómetros de la segunda etapa de la verja perimetral fronteriza en Jimaní, provincia Independencia, en un acto encabezado por el ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, ERD, junto al comandante general del Ejército de República Dominicana, mayor general Jimmy Arias Grullón, ERD. La obra incluirá seis torres de vigilancia, 35 alcantarillas, una altura de 13 pies y calles de patrullaje de siete metros en conjunto a ambos lados de la estructura.
La presentación oficial sostiene que el nuevo tramo permitirá incrementar la vigilancia, mejorar la movilidad militar y facilitar una respuesta más rápida ante situaciones que afecten la seguridad en esa parte de la frontera. Pero el propio Gobierno dominicano admite con esa explicación que se trata de una zona marcada durante décadas por intentos de trasiego irregular de mercancías y otras actividades ilícitas, lo que reabre la discusión sobre el alcance real de las medidas anunciadas y la necesidad de fiscalizar sus resultados más allá del acto de inicio.
Fernández Onofre vinculó la obra a “Frontera Fuerte”, estrategia integral dispuesta por el presidente Luis Abinader para reforzar seguridad, infraestructura y desarrollo en la zona limítrofe. Según la versión oficial, el plan combina presencia militar, infraestructura, tecnología, vigilancia, movilidad y coordinación interinstitucional para garantizar control efectivo y permanente del territorio nacional y mejores condiciones para las comunidades fronterizas. Con ese planteamiento, el foco pasa ahora de la promesa a la rendición de cuentas: si el problema es estratégico y persistente, el avance de esta segunda etapa también eleva la presión sobre la gestión del PRM para demostrar resultados verificables y explicar prioridades de ejecución y recursos públicos.
