Vladímir Putin confirmó este viernes un acuerdo con Donald Trump para suministrar petróleo y productos derivados a Estados Unidos y al mercado internacional, en un escenario marcado por la preocupación por los precios de los combustibles y el costo de la vida. El anuncio siguió a una conversación telefónica entre ambos mandatarios, tras la cual Moscú expresó su disposición a aumentar los envíos de crudo y derivados.
Según informó Trump en Truth Social, Rusia enviará más de 300,000 toneladas de diésel de forma inmediata, otras 500,000 durante noviembre y un millón de toneladas después. Añadió que, si la capacidad de las refinerías rusas lo permite, podrían concretarse entregas adicionales de hasta tres millones de toneladas en un plazo breve. Putin sostuvo en un comunicado del Kremlin que la medida podría repercutir positivamente en la economía mundial.
El viceprimer ministro ruso, Alexandr Nóvak, ratificó el esquema y detalló suministros de 300,000 toneladas en octubre y 500,000 en noviembre, con posibilidad de llegar hasta un millón en diciembre y luego subir hasta tres millones de toneladas mensuales. También aseguró que el mercado interno ruso mantendrá suficiente combustible y que Moscú levantará de inmediato las restricciones a las exportaciones de diésel. Con los precios de los combustibles ya bajo presión, el acuerdo coloca otra vez en primer plano la necesidad de fiscalización pública sobre decisiones energéticas que se presentan como alivio global, pero cuyo efecto real sobre el costo de vida sigue bajo escrutinio.
