La muerte de Leonel Otañez Mendoza, un día después de concluir la licenciatura en Derecho en la Universidad Tecnológica del Cibao Oriental (UTECO), vuelve a poner bajo examen la capacidad de respuesta ante emergencias médicas fuera de los grandes centros urbanos. El joven, residente en Cotuí, no pudo acudir el sábado a recibir su título luego de presentar molestias respiratorias y una elevación de la presión arterial.
Según la información disponible, primero fue atendido en un centro de salud local, donde recibió asistencia médica, y luego se le indicó consultar a un cardiólogo y guardar reposo. Ya el domingo en la mañana sufrió un paro cardíaco. Sus familiares llamaron al Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 9-1-1, que logró estabilizarlo antes de referirlo a un centro especializado de San Francisco de Macorís.
Pero durante el trayecto en ambulancia entre Cotuí y San Francisco de Macorís volvió a sufrir varios paros cardíacos y murió. El caso deja como resultado visible una cadena de atención que no evitó el desenlace y reabre la exigencia de vigilancia sobre la disponibilidad real de servicios especializados y la distancia entre la respuesta institucional y la necesidad urgente de las familias. Sus restos son velados en el sector La Estancia de Quitasueño, en Cotuí, mientras familiares, compañeros, profesores de la UTECO y comunitarios lamentan su partida.
