Emmanuel Macron salió este domingo al paso de la violencia registrada en las protestas del sábado por el encarecimiento de la vida con un mensaje centrado en el control institucional y las sanciones. Señaló a «extremistas de la extrema izquierda», expresó su respaldo a la policía y a los comerciantes afectados, y advirtió que quienes provocaron daños «tienen que pagar».
Durante su declaración, el presidente francés subrayó la gravedad de lo sucedido al afirmar que los agentes del orden fueron objeto de una violencia «sin precedentes», pese a su «profesionalidad». Añadió que había pedido al gobierno sacar «todas las lecciones necesarias» sobre la recopilación de inteligencia y actuar con «total transparencia».
Mientras tanto, las investigaciones seguirán, según dijo, con la «máxima firmeza». La respuesta oficial llega después de una jornada de protestas contra el alza del costo de la vida que terminó en destrozos de edificios y mobiliario público, además de saqueos de cientos de comercios en París, Marsella, Lyon, Burdeos y otras ciudades.
Macron insistió en que «quienes han destruido deben pagar» y en que quienes intentaron «derrocar la República» tendrán que rendir cuentas, en un escenario que vuelve a colocar bajo escrutinio la capacidad de las autoridades para anticipar y contener una crisis con alto costo social.
