La situación de Nicolás Viloria Mejía, un niño de tres años con múltiples condiciones de salud, vuelve a poner bajo la lupa la carga que enfrentan las familias cuando la atención médica prolongada rebasa la cobertura disponible. Sus parientes pidieron respaldo económico para seguir costeando cuidados, medicamentos e insumos, luego de que se agotara el seguro médico para medicamentos e internamientos.
De acuerdo con las certificaciones médicas entregadas por la familia, Nicolás presenta hidrocefalia secundaria a una hemorragia cerebral, epilepsia estructural, hipotiroidismo congénito, hipertensión arterial, reflujo gastroesofágico, trastornos vinculados con la deglución y complicaciones respiratorias que exigen atención permanente. Su historial contempla 18 ingresos a unidades de cuidados intensivos y cinco cirugías. En la actualidad depende de oxígeno domiciliario, recibe medicamentos para controlar sus padecimientos y terapia física.
La familia, que enumera entre sus necesidades medicamentos, vitaminas, botón gástrico, cánula de traqueostomía y jeringas especiales, apeló a la solidaridad ciudadana para cubrir el tratamiento. En medio del contraste entre el discurso sobre atención y la realidad de hogares que deben salir a buscar recursos por su cuenta, casos como este refuerzan la demanda de fiscalización sobre cómo se responde a pacientes de alta vulnerabilidad y el costo social que esa carga traslada a los hogares. Los aportes fueron habilitados a través de una cuenta de ahorro de Banreservas a nombre de Dorys Altagracia Mejía Acosta y del teléfono 849-340-0597.
