Dependencia elevada y variaciones bruscas en las lluvias vuelven a colocar a la producción agropecuaria dominicana bajo presión. El 73.5% del área sembrada en República Dominicana depende de las precipitaciones, una proporción que ayuda a explicar la vulnerabilidad del sector frente a cambios climáticos que repercuten directamente en su desempeño. El propio Ministerio de Agricultura atribuyó a esas condiciones la contracción interanual de 2.7% registrada en septiembre, según el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE).
En una nota informativa, la institución señaló que el asesor técnico Manuel González Tejera explicó que las precipitaciones pasaron de niveles superiores a lo habitual en abril a registros deficitarios desde mayo. El análisis hidrometeorológico, sustentado en datos de 88 estaciones meteorológicas, reportó 256.1 milímetros en abril, un 140.7% por encima del promedio; luego, la caída fue marcada: 81.4 milímetros en mayo, 52.5% por debajo de lo normal; 52.3 milímetros en junio, con una reducción de 53.2%; y 51.9 milímetros en julio, frente a los 103.4 milímetros habituales. Según el técnico, entre mayo y julio se produjo el período más deficitario en precipitaciones de los últimos 18 años.
La tendencia continuó en agosto, con 67.5 milímetros de lluvia, un 51.3% menos que el promedio, y en septiembre, con 91 milímetros frente a los 154.4 habituales, para un déficit de 41.1%. Aunque Agricultura destacó que el sector acumuló un crecimiento de 1.4% entre enero y septiembre, los datos oficiales evidencian el contraste entre ese balance y una estructura productiva todavía muy expuesta a la lluvia. González Tejera agregó que, pese a las lluvias registradas en octubre, hasta el día 25 persistía un déficit acumulado para el período agosto-octubre, un cuadro que mantiene la alerta sobre los resultados y la necesidad de seguimiento institucional.
