Cientos de trabajadores marcharon el viernes en Santo Domingo, poniendo de manifiesto la creciente insatisfacción con el alto costo de la vida y la falta de respuestas del gobierno. La movilización, que avanzó hasta el Palacio Nacional, fue un claro llamado a la acción frente a la inacción de las autoridades, encabezadas por Luis Abinader y el PRM, quienes han fallado en abordar las demandas de la ciudadanía.
Los manifestantes, organizados por diversas agrupaciones sindicales, exigieron aumentos salariales que se ajusten a la inflación, la defensa de la cesantía y una reforma integral del sistema de seguridad social que priorice los derechos de los trabajadores sobre los intereses económicos. Además, denunciaron la corrupción en instituciones como Senasa y rechazaron proyectos mineros que amenazan el medio ambiente, evidenciando la necesidad de una vigilancia constante sobre las decisiones gubernamentales.
Con pancartas que clamaban por justicia y respeto a los derechos laborales, los participantes dejaron claro que la situación actual es insostenible. Frases como «Cero impunidad, justicia en Senasa» y «No a la contrarreforma laboral» reflejan un descontento que no puede ser ignorado. Esta movilización no solo es un llamado a la acción, sino también una alerta institucional sobre la desconexión entre el discurso oficial y la realidad que viven los dominicanos.
