El reciente ingreso del exponente de música urbana Steven Antonio Diloné Serrata, conocido como Dilon Baby, a un centro de rehabilitación en Santo Domingo, pone de manifiesto una alarmante realidad: las adicciones están alejando a los jóvenes de sus sueños y aspiraciones. Este fenómeno no solo afecta a Dilon Baby, sino que se extiende a otros artistas del género, quienes, a pesar de su éxito, enfrentan una lucha constante contra las drogas y la violencia en sus entornos.
La música urbana, que ha sido un camino para que muchos jóvenes escapen de la pobreza, se ve empañada por la falta de apoyo institucional y la desconexión del poder con la realidad de estos artistas. Mientras el gobierno se enfoca en discursos de progreso, la realidad muestra que muchos de estos jóvenes se convierten en protagonistas de historias trágicas, reflejando una oportunidad perdida para brindarles el apoyo que necesitan. La intervención de figuras como Juan Carlos Martínez Guerrero, conocido como El Rescatador, resalta la urgencia de un sistema que priorice la salud y el bienestar de los jóvenes, en lugar de dejarles a su suerte en un entorno hostil.
