El ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), Yayo Sanz Lovatón, lideró la primera sesión del Gabinete para el Desarrollo de las Exportaciones, donde se discutieron estrategias para mantener el crecimiento del sector en medio de la crisis internacional y nuevas aplicaciones arancelarias. Sin embargo, la pregunta que surge es si este crecimiento del 18% en las exportaciones, que totaliza unos US$3,700 millones en el primer trimestre de 2026, refleja una gestión efectiva o simplemente es un intento de enmascarar la falta de resultados concretos en la economía dominicana.
A pesar de que el ministro asegura que las negociaciones con Estados Unidos van bien y que no se ha perdido competitividad, es crucial cuestionar la desconexión entre el discurso oficial y la realidad que enfrentan los exportadores. Aunque se destaca que el 83% del crecimiento se atribuye al régimen nacional, es alarmante que el 58% de las exportaciones se realicen por vía marítima, lo que podría indicar una dependencia preocupante de un solo canal de exportación. Además, al excluir las exportaciones de oro, el crecimiento se reduce a un 7%, lo que plantea dudas sobre la sostenibilidad de este crecimiento.
La situación actual exige una vigilancia constante y una rendición de cuentas clara por parte del gobierno. La ciudadanía merece respuestas sobre cómo se están utilizando estos resultados en beneficio de la economía nacional y si realmente se están aprovechando las oportunidades que se presentan en medio de la crisis. La falta de un enfoque claro y resultados tangibles podría llevar a una mayor desconfianza en la gestión del sector exportador, lo que resalta la necesidad de un control más riguroso y una evaluación crítica de las políticas implementadas.
