El Puente Juan Pablo Duarte, una de las principales arterias que conecta el Distrito Nacional con Santo Domingo Este, se encuentra en un estado alarmante de deterioro. A pesar de las múltiples denuncias sobre su condición, la realidad es que el abandono y la falta de mantenimiento por parte de las autoridades son cada vez más evidentes. Durante un reciente recorrido, se constató la acumulación de basura y escombros en la parte inferior del puente, lo que no solo afecta la imagen del lugar, sino que también plantea serias preocupaciones sobre la salubridad y seguridad de los transeúntes.
Las condiciones del puente son preocupantes, con superficies de concreto desgastadas, grietas visibles y un gran hueco en una de las esquinas que expone la base de la estructura. Este socavón no solo representa un riesgo inminente para quienes transitan por la zona, sino que también pone en entredicho la integridad del puente mismo. La falta de intervención por parte de las autoridades responsables es un claro reflejo de la desconexión entre el discurso oficial sobre infraestructura y la realidad que enfrentan los ciudadanos. La situación exige una evaluación técnica urgente y una rendición de cuentas sobre las acciones que se han tomado, o la falta de ellas, para garantizar la seguridad de esta vital infraestructura.
