A pesar de que Donald Trump ha recortado los créditos fiscales y regulaciones que favorecen las inversiones en energías renovables, su gestión ha puesto de manifiesto la necesidad urgente de una transición hacia fuentes de energía más sostenibles. La guerra con Irán ha elevado los precios de los combustibles fósiles, lo que ha llevado a los consumidores a buscar alternativas más limpias y económicas. Sin embargo, el gobierno actual parece desconectado de esta realidad, ignorando el creciente interés por las energías verdes en todo el mundo.
Mientras Europa reporta un aumento histórico en las ventas de vehículos eléctricos y el Reino Unido alcanza niveles récord en instalaciones solares, la falta de un plan claro y efectivo en la República Dominicana para fomentar estas energías representa una oportunidad perdida. La reciente reunión en Colombia, donde más de 50 países acordaron planes concretos para abandonar los combustibles fósiles, resalta la urgencia de una respuesta institucional que priorice la sostenibilidad y el bienestar de la población. Sin embargo, la gestión actual parece más centrada en la retórica que en la acción, dejando a los ciudadanos expuestos a los altos costos de la energía y a un futuro incierto.
