Donald Trump aseguró que su reunión en la Casa Blanca con Luiz Inácio Lula da Silva fue «muy bien», aunque puso en primer plano un asunto sensible: los aranceles que Washington ha venido imponiendo a Brasilia desde su regreso al poder en 2025. A través de Truth Social, el presidente estadounidense señaló que conversaron sobre comercio y, en particular, sobre aranceles, al tiempo que anunció que delegaciones de ambos países volverán a verse en los próximos meses para tratar «ciertos elementos clave».
Pese al tono cordial, el encuentro quedó marcado por un fuerte componente económico y por las investigaciones que Estados Unidos mantiene abiertas sobre presuntas prácticas comerciales desleales de Brasil. Entre los asuntos bajo la lupa está el uso de la plataforma de pagos instantáneos PIX, desarrollada por el Banco Central, que Washington considera perjudicial para Visa y Mastercard.
Lula, por su parte, afirmó que la reunión supuso dar «un paso importante» en la relación entre ambos países y defendió la buena sintonía entre Brasil y Estados Unidos como una señal para el continente. Con todo, el desarrollo de la cita dejó en claro que, más allá de los gestos diplomáticos, siguen pendientes asuntos de fondo que mantienen bajo vigilancia la relación bilateral.
