Washington.- A pocas horas de cumplirse un mes del alto el fuego decretado por Donald Trump, un nuevo intercambio de ataques entre Estados Unidos e Irán en el estrecho de Ormuz volvió a elevar la tensión regional, en un episodio que contrasta con los supuestos avances hacia un acuerdo de paz.
Trump aseguró que las fuerzas estadounidenses no sufrieron daños y atribuyó a Irán un ataque fallido contra tres destructores, mientras Teherán denunció que Washington violó la tregua con una acción sobre dos embarcaciones cerca del estrecho de Ormuz, una de ellas un petrolero iraní. Ambos bandos se responsabilizan mutuamente del inicio de la agresión.
De acuerdo con Trump, los misiles lanzados contra los buques estadounidenses fueron derribados «con facilidad», y el Comando Central de EE.UU. informó que atacó centros de mando y control e instalaciones militares iraníes como respuesta a misiles, drones y embarcaciones rápidas atribuidos a Teherán. Por su parte, el Ejército iraní sostuvo que respondió con andanadas contra barcos militares estadounidenses. El cruce reabre la necesidad de vigilancia sobre una tregua presentada como avance, pero que a 29 días vuelve a quedar marcada por acusaciones cruzadas y una escalada que mantiene en alerta una ruta marítima clave.
