COLOMBIA.- La denuncia del candidato presidencial Abelardo de la Espriella sobre un supuesto plan para asesinarlo bajo la modalidad de francotirador volvió a colocar en el centro de la campaña colombiana el deterioro de la seguridad política y la necesidad de vigilancia sobre las instituciones. El aspirante del movimiento Defensores de la Patria aseguró que recibió información de una fuente de inteligencia de alto nivel y afirmó que el presunto plan involucra a agentes oficiales de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI).
En un video publicado en su cuenta de X, De la Espriella sostuvo que la información recibida “no es un rumor”, sino “una amenaza” real contra la democracia y la libertad de los colombianos. También vinculó la situación con decisiones del Gobierno de Gustavo Petro, al afirmar que se trata de una consecuencia del “narcoterrorismo” que, según dijo, ha sido alimentado al liberar a 30 criminales y nombrarlos gestores de paz. Además, denunció una campaña de desprestigio en su contra que, a su juicio, “alimenta el odio” entre la población.
El candidato informó que pedirá a la embajada de Estados Unidos la máxima atención a su seguridad y la de su familia, y ordenó reforzar la protección en sus actividades de campaña. Su denuncia se produce en un contexto de aumento de la violencia política en Colombia, donde también han reportado amenazas otros candidatos como Paloma Valencia e Iván Cepeda. El caso vuelve a exponer la fragilidad del clima electoral y la presión por respuestas claras ante un escenario que golpea la confianza pública.
