La definición de nuevas autoridades del Partido Revolucionario Moderno (PRM) en Santiago ha terminado en un enfrentamiento entre dirigentes, marcado por posiciones opuestas sobre si la organización debe celebrar una convención o apostar por un consenso. La discrepancia, en vez de resolverse dentro del partido, ha ido creciendo con señales que rebasan el ámbito político local y con versiones de que el presidente Luis Abinader habría mostrado malestar por la situación.
De acuerdo con el texto, el conflicto arrastra inconformidades desde hace tiempo, pero se ha agravado con la elección interna y con el movimiento de dirigentes que ahora buscan presentar aspiraciones tras permanecer en espera. A ello se añade la apertura de candidaturas presidenciales dentro del PRM, en un escenario en el que la dirigencia local aparece dividida y midiendo fuerzas.
Entre las voces críticas está la diputada y segunda vicepresidenta ejecutiva del Comité Municipal del PRM, Soraya Suárez, quien objeta un proceso por consenso y sostiene que las actuales autoridades municipales y provinciales pretenden imponerse. Su planteamiento acentúa el contraste entre el discurso de orden partidario y una pugna que vuelve a poner bajo examen la capacidad del oficialismo para manejar sus propios procesos sin fisuras visibles.
