El consumo mundial de vino volvió a retroceder en 2025 y bajó 2.7 %, hasta 208 millones de hectolitros, según las estimaciones difundidas por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV). La cifra confirma un deterioro sostenido: desde 2018, la compra global se ha reducido 14 %, en un contexto atravesado por crisis, cambios en los hábitos de consumo y la presión de costos y precios altos sobre el poder adquisitivo.
La OIV atribuye la baja a esos nuevos patrones de consumo, aunque también al impacto que la economía arrastra desde la pandemia de covid-19. Tres países han incidido de manera especial en el descenso: Estados Unidos, Francia y China. Estados Unidos redujo su consumo 4.3 %, hasta 31.9 millones de hectolitros; Francia tuvo un retroceso de 3.2 % y en la Unión Europea, que concentra 48 % del consumo mundial, también cayeron Italia, Alemania y España.
Pese a que Brasil y Japón están entre los pocos mercados que crecieron, el balance general continúa marcado por el retroceso. En América Latina, Argentina sumó su quinto año consecutivo de caída, con 7.5 millones de hectolitros (-2.6 %), mientras Brasil alcanzaría 4.4 millones de hectolitros, el mayor volumen de su historia. El informe también señala que las superficies de viñedo siguen disminuyendo en muchos países, otra señal de un sector que permanece bajo presión y que obliga a mantener la vigilancia sobre sus costos, su demanda y su capacidad de recuperación.
