El cierre de al menos 28 negocios en la Ciudad Colonial de Santo Domingo ha puesto bajo la lupa la gestión de las autoridades en una de las zonas turísticas más emblemáticas del país. La denuncia, recogida por la Asociación de Comerciantes de la Zona Colonial y presentada por el diputado del Distrito Nacional Tobías Crespo, describe un escenario de abandono que, según los afectados, ha frenado la llegada de visitantes y llevado a la quiebra a emprendimientos que generaban empleo.
Uno de los principales señalamientos apunta al deterioro de la infraestructura. Los comerciantes afirman que, cada vez que cae una lluvia intensa, las calles quedan intransitables para vehículos y peatones, y atribuyen esa situación a trabajos oficiales que habrían disminuido la capacidad del drenaje original. A ello se suma el congestionamiento derivado de vías reducidas a un solo carril, una condición que, de acuerdo con residentes, empeora incluso cuando pasa el camión de la basura. También denunciaron que las llamadas «bolas de acero» colocadas en las aceras terminan obligando a los peatones a bajar a la calzada.
Además, la lista de quejas incluye el parqueo público de la Zona Colonial, que permanece cerrado pese a las promesas de remozamiento de la alcaldía. Para los comerciantes, la distancia entre los anuncios y la realidad diaria evidencia una falta de respuesta efectiva frente a problemas que ya tienen un impacto económico visible en la zona.
