Luis Abinader participó en La Vega en la toma de posesión de Andrés Napoleón Romero Cárdenas como nuevo obispo de la Diócesis de La Vega, durante una ceremonia realizada en la Catedral Inmaculada Concepción y encabezada por el nuncio apostólico, arzobispo Piergiorgio Bertold. En el acto, el representante diplomático del Vaticano agradeció la presencia del presidente y la interpretó como una señal de respaldo al servicio pastoral.
La asistencia presidencial devolvió la atención pública a un escenario de fuerte carga simbólica, mientras se mantiene la exigencia de vigilancia sobre el uso del tiempo, los recursos y las prioridades del poder. A la vez, el mensaje principal del nuevo obispo marcó un contraste institucional: pidió una Iglesia «sin banderías políticas ni divisiones», dispuesta al diálogo y a la cooperación con autoridades, centros educativos, sectores productivos y organizaciones comunitarias y sociales en favor del bienestar común.
En su primera homilía, Romero Cárdenas afirmó que el pueblo requiere «una palabra que ayude a discernir» en medio de «tantos mensajes, intereses y testimoniales», y defendió valores como la justicia, la paz, la educación, el trabajo humano, el cuidado de los más vulnerables y la protección de los recursos naturales. También señaló como prioridad pastoral la formación de un equipo de acompañamiento para los jóvenes, una agenda que vuelve a colocar sobre la mesa la distancia entre los gestos oficiales de presencia y las respuestas concretas que todavía esperan distintos sectores sociales.
