Las conductas de control dentro de la pareja, a menudo presentadas como muestras de afecto, pueden ser señales previas de un potencial agresor, según explicó la psicoterapeuta Laurie Peña al advertir sobre un patrón que incluye prohibiciones sobre la vestimenta, vigilancia de llamadas y restricciones para salir o visitar a familiares y amigos. Para la especialista, ese aislamiento persigue el control absoluto de la víctima y debe activar alertas desde las primeras etapas de la relación.
En una entrevista en el programa Al punto vespertino, Peña afirmó que esas expresiones que “parecen” amor sincero no deben normalizarse cuando vienen acompañadas de restricciones constantes. “Eso no es amor”, aseguró al describir conductas que, a su juicio, permiten identificar a un potencial agresor desde el enamoramiento.
La especialista también planteó la necesidad de cambiar la educación de niñas y niños desde el hogar, al considerar que los ejemplos positivos o negativos influyen en la formación del individuo. Además, lamentó lo que está ocurriendo en la sociedad con las mujeres asesinadas por parejas o exparejas, en una realidad que refuerza la urgencia de prevención, vigilancia y respuestas más efectivas frente a una violencia que deja señales antes de escalar.
