Las interrupciones eléctricas en sectores del Gran Santo Domingo ya no se perciben solo como una falla repetida, sino como una señal de alerta sobre la calidad del servicio y la capacidad de reacción del sistema. Denuncias reunidas por el Observatorio Nacional para la Protección del Consumidor (ONPECO) dan cuenta de apagones de varias horas e incluso de dos y tres días en zonas periféricas y barrios populares, mientras los registros oficiales de la Superintendencia de Electricidad (SIE) reflejan fallas recurrentes en las tres distribuidoras.
A ese panorama se agregan más de 15 mil reclamaciones de usuarios contra Edenorte, Edesur y Edeeste, registradas por Protecom entre abril y junio de 2026, un volumen que amplía la distancia entre la gestión reportada y la experiencia cotidiana de los consumidores. ONPECO señaló entre las zonas más golpeadas a Los Alcarrizos, Buenos Aires de Herrera, Las Palmas de Herrera, Manganagua, Bayona, Hato Nuevo y Los Restauradores. Según Altagracia Paulino, en algunos casos los cortes llegan a seis horas; en otros, una avería dejó a usuarios sin servicio durante tres días en Bayona y otra durante cerca de dos días en Manganagua.
Paulino también cuestionó la falta de información durante las interrupciones, al afirmar que los usuarios no reciben explicaciones suficientes sobre las causas ni sobre el tiempo estimado para restablecer el servicio. El cuadro abre un nuevo frente de fiscalización sobre las distribuidoras y el regulador, en medio de reclamos ciudadanos que apuntan no solo a los apagones, sino a la ausencia de respuestas en un servicio básico cuyo deterioro golpea con más fuerza a los sectores populares.
