Ángel Arzuaga Reyes, embajador de Cuba en República Dominicana, afirmó que el endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos está empeorando la crisis de servicios básicos en la isla, con efectos en salud, agua y transporte. A pocos días de la votación prevista para el 27 y 28 de octubre en la Asamblea General de la ONU, sostuvo que las limitaciones al suministro de combustible y la presión sobre empresas de terceros países elevan un costo social que acaba recayendo en la población.
En una conferencia de prensa, el diplomático presentó esa situación como parte de una política que, según señaló, se mantiene desde hace más de seis décadas. La Asamblea General revisará por trigésima cuarta vez un proyecto de resolución que reclama poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington contra Cuba, en un escenario que vuelve a mostrar la distancia entre la disputa política y sus consecuencias sobre los servicios esenciales.
Arzuaga expuso cifras para sustentar el deterioro del sistema sanitario: más de 98,500 personas esperan cirugías, entre ellas 12,000 niños; 34,000 embarazadas no han recibido todas las ecografías prenatales necesarias; y 117,000 adultos y 1,200 niños con cáncer, según dijo, no tienen acceso regular a tratamientos primarios adecuados. También apuntó dificultades para acceder a radioterapia, quimioterapia y hemodiálisis, y aseguró que 300 de los 395 medicamentos que Cuba produce para su cuadro básico de salud están en falta por problemas para conseguir materias primas e insumos. Esos datos, señaló, colocan el foco sobre cómo las decisiones políticas terminan traduciéndose en un deterioro de los servicios y en una mayor presión sobre la vida cotidiana de la población.
