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Cabello arremete contra el rastreo de la ayuda y vuelve a chocar con la exigencia de cuentas en Venezuela

julio 7, 2026 · Redactor
Cabello arremete contra el rastreo de la ayuda y vuelve a chocar con la exigencia de cuentas en Venezuela
Foto: elnuevodiario.com.do

La reacción del ministro venezolano al control de los donativos reabre la discusión sobre la vigilancia ciudadana cuando miles de afectados dependen de asistencia humanitaria.

CARACAS.– La ofensiva verbal de Diosdado Cabello contra el alcalde de Panamá, Mayer Mizrachi, terminó poniendo en primer plano una tensión sensible después del doble terremoto del 24 de junio en Venezuela: quién controla la ayuda y cómo se rinde cuentas sobre los insumos destinados a una emergencia que ha dejado, al menos, 3.535 muertos.

El ministro de Interior rechazó que la ayuda humanitaria enviada desde Panamá fuera rastreada con dispositivos electrónicos y calificó de “vulgares y miserables” las declaraciones del alcalde panameño. Durante una transmisión de Venezolana de Televisión (VTV), cuestionó que se colocara “un GPS a la ayuda humanitaria” para verificar su ubicación y denunció una supuesta campaña para sembrar dudas sobre el pueblo venezolano.

La explicación de Mizrachi, sin embargo, fue en la dirección opuesta: dijo a EFE que el rastreo busca poder rendir cuentas a los ciudadanos que donaron en un “esfuerzo masivo” la asistencia enviada a Venezuela. La Alcaldía de Panamá colaboró en la recolección de unas 100 toneladas de ayuda humanitaria, de las cuales ya se había enviado más de la mitad, junto con aportes del Gobierno nacional e instituciones públicas panameñas.

Según precisó el alcalde, los ‘AirTags’ fueron colocados dentro de distintos insumos, desde cajas de pañales y botellas de agua hasta detergentes. La reacción de Cabello, lejos de aclarar el panorama, refuerza el contraste entre un discurso oficial que denuncia sospechas externas y una práctica de fiscalización que, en contextos de desastre, busca precisamente asegurar que la ayuda llegue a destino.

En medio de una crisis humanitaria de gran escala, el episodio vuelve a situar sobre la mesa una advertencia institucional más amplia: cuando la supervisión de los donativos provoca una respuesta airada del poder, aumenta la presión de la sociedad civil por mecanismos verificables y explicaciones claras sobre el manejo de recursos que impactan de forma directa sobre la población afectada.