El desplome de un bombardero estratégico supersónico Tupolev Tu-22M3 en la región de Irkutsk, en Siberia central, volvió a poner bajo revisión la capacidad de mantenimiento de una de las plataformas más sensibles de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia. Según el Ministerio de Defensa de Rusia, la aeronave se estrelló este lunes durante un vuelo planificado de entrenamiento por un desperfecto técnico.
Las autoridades informaron que los cuatro tripulantes lograron eyectarse antes del impacto, ocurrido en una zona boscosa y deshabitada, lo que evitó víctimas civiles y daños materiales en comunidades locales. Aun así, el incidente afectó un aparato descrito en el propio reporte como parte clave del arsenal de disuasión y ataque convencional del Kremlin, lo que acentúa el contraste entre la relevancia estratégica de la flota y la falla registrada lejos de la línea del frente.
Un equipo de investigación de la Fuerza Aérea rusa fue enviado al lugar para recuperar las cajas negras y procesar los restos. Los primeros peritajes apuntan a fallos en los sistemas de propulsión, mientras los inspectores militares evaluarán las condiciones del resto de la flota y si corresponde suspender temporalmente los vuelos de entrenamiento de modelos similares hasta concluir las auditorías de seguridad en los hangares del Estado.
