El petróleo intermedio de Texas (WTI) cayó 7.5 % y cerró en 82.61 dólares el barril, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteara la posibilidad de nuevas negociaciones de paz con Irán. El movimiento del mercado, que recortó 6.7 dólares en los contratos de futuros para septiembre, reabre la exigencia de fiscalización sobre cómo el Gobierno dominicano traduce estas variaciones internacionales en alivio real para la ciudadanía.
Trump dijo que Irán pidió negociar el fin del conflicto y habló de “posibilidades” de acuerdo, luego de que ambos países pausaran sus ataques recíprocos en Oriente Medio. También aseguró que ordenó detener los ataques para dar espacio a las conversaciones, aunque advirtió que no descarta reanudarlos si fracasa ese contacto. Ese giro explica la baja del crudo, pero no despeja la inestabilidad: la pausa llegó después de casi dos semanas de bombardeos diarios y en un escenario donde el intercambio de fuego se reactivó tras romperse la tregua acordada en junio.
La volatilidad sigue marcada por nuevos focos de tensión. Los rebeldes hutíes del Yemen, aliados de Irán, anunciaron ataques contra objetivos petroleros de Arabia Saudí, mientras persiste la presión sobre rutas clave como el mar Rojo, Bab al Mandeb y el estrecho de Ormuz. Analistas advierten que las tensiones geopolíticas continúan altas y que la eventual reapertura de Ormuz depende de las exigencias de Irán, por lo que la caída de este lunes podría ser especulativa. En ese contraste entre alivio momentáneo y riesgo latente, crece la necesidad de rendición de cuentas y de una gestión pública estable, lejos del espectáculo, sobre el efecto que estas sacudidas tienen en precios y costo de vida.
