La lectura íntegra de la sentencia del caso Wander Franco llega marcada por un expediente que, desde su origen, dejó al descubierto vacíos de control y contradicciones difíciles de pasar por alto. Según el texto, una adolescente contactó a un medio digital a mediados de 2023 para denunciar una «relación sentimental» que afirmaba sostuvo con el pelotero a finales de 2022. Para sustentar su versión, remitió su acta de nacimiento y conversaciones con el jugador y su abogado, elementos que dieron paso a una publicación que derivó en la suspensión inmediata del beisbolista por parte de los Tampa Bay Rays, en el marco de la política de Major League Baseball contra la violencia de género y doméstica.
El caso también quedó atravesado por giros que hoy alimentan la necesidad de fiscalización pública. Después de la publicación inicial, la adolescente volvió a contactar al medio y pidió borrar los contenidos «debido a que a ella le resolverían», de acuerdo con el expediente del Ministerio Público. Antes y después de ese punto, el relato incluyó señalamientos sobre dinero, presiones y consecuencias personales, mientras Franco respondió en Instagram que estaba concentrado en su carrera y que todo era un plan para sacarle dinero.
Con una sentencia descrita como contradictoria y pendiente de lectura íntegra este martes, el proceso no solo impactó la carrera del jugador: también dejó en evidencia la fragilidad de un caso en el que conviven denuncia, retractación de hecho en el plano mediático y versiones enfrentadas. El foco, así, se desplaza de la conmoción inicial a las explicaciones pendientes sobre cómo se protegió a la menor, cómo se siguió el caso y por qué el desenlace judicial llega rodeado de tantas señales de alerta institucional.
