La reciente avería en la línea de impulsión del Acueducto Oriental, ocasionada por un camión perforador durante trabajos de construcción, ha llevado al cierre temporal del servicio de agua en varias zonas de Santo Domingo Este. Este incidente no solo afecta a comunidades como Marginal de Las Américas y Los Frailes, sino que también pone de manifiesto la fragilidad de la infraestructura de servicios públicos en la región.
A pesar de que la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) ha informado sobre la situación y ha desplegado equipos técnicos para reparar los daños, la realidad es que este tipo de incidentes revela una falta de control y vigilancia sobre las obras que impactan infraestructuras críticas. La empresa constructora Cogusa, responsable de la perforación, ha sido multada en el pasado por incidentes similares, lo que plantea interrogantes sobre la efectividad de las sanciones y el compromiso real de las autoridades para garantizar un suministro de agua seguro y constante.
La CAASD, aunque asegura su compromiso de restablecer el servicio rápidamente, debe rendir cuentas sobre cómo se están gestionando estos riesgos y qué medidas se están implementando para evitar que situaciones como esta se repitan. La interrupción del servicio no solo afecta la calidad de vida de los ciudadanos, sino que también refleja una oportunidad perdida para mejorar la infraestructura y la planificación urbana en Santo Domingo Este.
