La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) puso en duda las estrategias que el Estado ha aplicado durante las últimas décadas para combatir la delincuencia y advirtió que ni el aumento de las penas ni la política de “mano dura” han resuelto la criminalidad. El planteamiento confronta el discurso oficial en seguridad y vuelve a abrir el debate sobre la efectividad de las medidas que hoy impulsa el presidente Luis Abinader.
Al responder al llamado de Abinader para que los delincuentes se entreguen a las autoridades, el presidente de la CNDH, Manuel María Mercedes, afirmó que respalda la persecución de quienes violan la ley, pero insistió en que toda actuación debe ceñirse a la Constitución, las leyes y los acuerdos internacionales suscritos por el país. Dijo además que la entidad está dispuesta a acompañar a las personas en conflicto con la ley que decidan entregarse, con un equipo de más de 50 abogados.
Mercedes también rechazó las “ejecuciones extrajudiciales” y sostuvo que la respuesta del Estado frente al delito no puede sostenerse solo en medidas represivas, sino en estrategias orientadas a las causas de la criminalidad. A su entender, las políticas de seguridad aplicadas hasta ahora no han producido los resultados esperados, por lo que retó a las autoridades a un debate público para revisar las estrategias usadas y medir su efectividad. Este mes la Policía ha matado a 42 supuestos delincuentes.
