El Consejo Nacional de la Magistratura volverá a reunirse el 8 de septiembre para continuar la evaluación de desempeño de siete jueces de la Suprema Corte de Justicia, después de conceder más tiempo a sus miembros para revisar informes y entrevistas del proceso. La decisión, adoptada en la sesión del 28 de agosto, deja en primer plano la necesidad de fiscalización sobre una etapa clave del sistema judicial, en la que el propio Consejo admite que aún debe agotar el análisis de la documentación correspondiente a siete años de gestión de los magistrados evaluados.
Mientras esa revisión sigue abierta, el CNM mantuvo sin cambios el cronograma para la selección de nuevos jueces, que comenzará el 31 de agosto para cubrir cuatro vacantes en la SCJ y otras que puedan producirse como resultado de la evaluación en curso. Ese cruce entre evaluación y reemplazo refuerza la presión por rendición de cuentas en un procedimiento con impacto institucional directo, ya que la evaluación de los jueces actuales deberá concluir antes de que termine el proceso de selección.
Según el Consejo, la convocatoria permitirá considerar candidatos de la carrera judicial, del ejercicio privado y del ámbito académico, conforme a la Constitución y al reglamento vigente. Pero, más allá del diseño formal, el calendario deja abierto un contraste entre el discurso de normalidad institucional y la realidad de una Suprema Corte sometida al mismo tiempo a revisión y a un proceso de llenado de vacantes, un escenario que obliga a vigilancia pública sobre cada decisión y sus consecuencias para la confianza en la justicia.
