La muerte de Delvin Daniel Céspedes Torrez, atropellado por un vehículo que huyó de un control en Mao, volvió a colocar bajo escrutinio el resultado real de los operativos fronterizos cuando terminan con consecuencias fatales para terceros.
Según informó el Ejército de la República Dominicana, el hecho ocurrió la noche del viernes, a las 11:15, después de que una patrulla de la cuarta Brigada de Infantería «General Benito Monción» detectara una Kia Sorento negra, año 2011, en «actitud sospechosa». Segun la versión oficial, el conductor aceleró para evadir el patrullaje de rutina, perdió el control e impactó la motocicleta que conducía Céspedes Torrez en la intersección de las calles Talanquera y Duarte, en el municipio de Mao, provincia Valverde.
Tras el choque, el chofer huyó a pie y dejó abandonado el vehículo. En la inspección, los militares encontraron dentro a 13 ciudadanos haitianos en estatus migratorio irregular, cinco mujeres y ocho hombres, además de documentos personales, un teléfono celular y otras evidencias. El Ejército dijo que «lamenta profundamente» el fallecimiento y que colabora con la Policía Nacional y la Digesett para localizar al responsable. Pero el caso deja abierta una alerta institucional sobre el impacto ciudadano de estas evasiones y sobre las explicaciones pendientes en torno a controles que, aun bajo presencia militar, terminaron con una víctima mortal y un conductor prófugo, un desenlace que refuerza la exigencia de seguimiento y rendición de cuentas desde la sociedad civil.
