El ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), Yayo Sanz Lovatón, lideró la primera sesión del Gabinete para el Desarrollo de las Exportaciones, donde se discutieron estrategias para mantener el crecimiento del sector en medio de la crisis internacional y nuevas aplicaciones arancelarias. Sin embargo, surge la pregunta: ¿realmente se están abordando las necesidades del país o se trata solo de un discurso optimista?
Aunque se reporta un crecimiento del 18% en las exportaciones dominicanas durante el primer trimestre de 2026, totalizando aproximadamente US$3,700 millones, es crucial cuestionar cómo este aumento se traduce en beneficios tangibles para la población. La dependencia del régimen nacional, que representa solo el 42% del total de exportaciones, plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de este crecimiento y su impacto en la economía local, especialmente en un contexto donde el costo de vida sigue aumentando y las oportunidades para la ciudadanía son limitadas.
Además, a pesar de las afirmaciones de que no se ha perdido competitividad en las negociaciones con Estados Unidos, la realidad de muchos dominicanos es diferente. La falta de resultados concretos y la desconexión entre el discurso oficial y la experiencia cotidiana de la población son alarmantes. La sociedad civil debe permanecer vigilante y exigir rendición de cuentas sobre cómo se están utilizando estos datos positivos en beneficio de todos los dominicanos, y no solo de unos pocos.
