El Gobierno cubano afirmó este jueves que está dispuesto a conocer las características y la manera en que se concretaría la oferta de 100 millones de dólares en asistencia humanitaria directa al pueblo cubano reiterada por Estados Unidos, en un giro que centra la atención sobre necesidades que las propias autoridades describieron como evidentes. El canciller Bruno Rodríguez reconoció que es la primera vez que Washington formaliza públicamente, mediante un comunicado del Departamento de Estado, un ofrecimiento de ayuda a Cuba por ese monto.
Rodríguez señaló que La Habana espera que cualquier propuesta esté libre de maniobras políticas e intentos de sacar provecho de las carencias y el dolor de la población. Por su parte, Miguel Díaz-Canel sostuvo que, si realmente existe disposición de brindar ayuda en los montos anunciados y conforme a las prácticas universalmente reconocidas para la ayuda humanitaria, Cuba no pondrá obstáculos ni responderá con ingratitud. En ese marco, insistió en que las prioridades de la isla son combustibles, alimentos y medicinas.
El Departamento de Estado informó el miércoles que la asistencia sería distribuida en coordinación con la Iglesia Católica y otras organizaciones humanitarias independientes y confiables, y subrayó que la decisión de recibirla recae ahora en el Gobierno cubano. La secuencia deja abierto un contraste central: mientras se cuestiona el componente político de la oferta, las autoridades también admiten carencias críticas que requieren respuestas concretas y mantienen bajo escrutinio público la decisión final sobre una ayuda presentada como vital para la isla.
