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El auge de Santiago Matías expone el vacío que la política tradicional dejó crecer

agosto 28, 2026 · Redactor
El auge de Santiago Matías expone el vacío que la política tradicional dejó crecer
Foto: hoy.com.do

El avance de un liderazgo apoyado en cámaras de eco digital y en el desencanto ciudadano reabre la alerta sobre la fragilidad institucional, mientras persiste el apagón de encuestas y se agranda la distancia entre la crisis de representación y las respuestas del poder.

El surgimiento político de Santiago Matías, descrito en el texto como un liderazgo de nuevo cuño, es presentado como un fenómeno que no debe ser subestimado. La advertencia no se limita a la figura del empresario digital e influencer, sino al terreno que hizo posible su ascenso: el creciente desencanto con los partidos y liderazgos tradicionales, en un contexto donde además resulta difícil medir su traducción electoral por el “inconstitucional apagón de encuestas políticas”.

La combinación entre malestar ciudadano, cámaras de eco digital y una retórica política de corte disruptivo aparece así como una señal de alerta institucional. El artículo vincula ese escenario con el ascenso global de una nueva derecha neopopulista, trumpista y ultranacionalista, y recuerda la observación del historiador Julián Casanova sobre la velocidad contemporánea de la propaganda: “Goebbels necesitaba ocupar países para introducir propaganda”, mientras Elon Musk apenas “necesita tres minutos”. Más que un fenómeno de popularidad, el señalamiento apunta a una democracia sometida a nuevas presiones tecnológicas y a una dirigencia que no ha dado respuestas convincentes al desgaste de representación.

El texto también pone el foco sobre la indiferencia de las élites ante ese proceso y advierte que ese desdén puede terminar facilitando el avance de liderazgos disruptivos. En ese contraste entre discurso y realidad, la discusión deja de ser personal y pasa a ser institucional: cuando la política tradicional no corrige su desconexión ni rinde cuentas frente al desencanto social, abre espacio a que la viralidad ocupe el lugar de la gobernabilidad y a que la crisis de resultados termine convertida en una crisis mayor del sistema.