El párkinson genera en Europa una factura sanitaria y social anual que, según un estudio publicado en Movement Disorders, alcanzó 22.800 millones de euros en 2019, equivalentes a 28.800 millones a precios de 2025. La dimensión del gasto reabre la discusión sobre cuánto resisten los sistemas de salud y asistencia social cuando una enfermedad de rápido crecimiento sigue ampliando su impacto sobre la población y los hogares.
La prevalencia casi se duplicó desde 1990, al pasar de 135 a 247 casos por cada 100.000 habitantes, en un contexto marcado por el envejecimiento de la población y por avances en el diagnóstico. Los investigadores advierten que, con más personas viviendo con la enfermedad, es probable que aumente todavía más la presión sobre los servicios sanitarios y de cuidado, un contraste cada vez más visible entre la magnitud del problema y la capacidad real de respuesta institucional.
El estudio parte de que 2,2 millones de adultos padecían párkinson en 43 Estados europeos en 2019. De la carga total, 17.300 millones de euros correspondieron a costes médicos y no médicos directos, 4.400 millones a cuidados informales no remunerados de familiares y amigos, y 1.000 millones a pérdidas de productividad. Los datos subrayan que el peso no recae solo en el presupuesto público, sino también en redes familiares que absorben una parte clave del costo social, un punto que refuerza la necesidad de fiscalización sobre cómo se preparan los sistemas para una demanda creciente.
