NUEVA YORK.– La inspección de supervisión que el congresista Adriano Espaillat realizó en el centro de detención de inmigrantes Delaney Hall, en Newark, volvió a poner en el centro del debate el manejo de esas instalaciones, en medio de una huelga de hambre emprendida por cientos de detenidos y de denuncias por condiciones “inhumanas”. El recorrido tuvo lugar un día después de que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) emplearan gas pimienta contra defensores de inmigrantes que protestaban frente al recinto, entre ellos el senador de Nueva Jersey, Andy Kim.
Luego de la visita, Espaillat aseguró que encontró condiciones “deplorables”, con hacinamiento, fallas en los servicios médicos y denuncias de intimidación contra los inmigrantes retenidos. “Hoy fuimos testigos de condiciones deplorables en el centro Delaney, incluida una huelga de hambre activa, con muchos de los detenidos bajo intimidación y temor a represalias. La comida es mala, los servicios médicos son horribles y hay hacinamiento”, dijo el congresista. Añadió además que lo observado “no solo son crueles, sino inhumanas e intolerables”.
El ingreso del legislador fue posible gracias a una orden judicial que obliga a las autoridades migratorias a permitir visitas de supervisión congresual sin vigilancia en instalaciones con inmigrantes detenidos, un elemento que refuerza la discusión sobre la eficacia de los controles en estos centros. Según se informó, a la gobernadora de Nueva Jersey, Sherrill, se le negó el acceso al recinto, donde unas 300 personas mantienen una huelga de hambre en protesta por las condiciones de reclusión. En ese marco, Espaillat anunció que presentará la “Ley del Derecho de los Gobernadores a Inspeccionar”, con la que busca ampliar la capacidad de supervisión sobre estos centros.
