Santo Domingo. – El Ministerio de Educación ha convocado a 78,472 maestros públicos del país para la sexta fase de la Evaluación de Desempeño Docente (RDD), que inicia este martes. Sin embargo, la pregunta que surge es si esta evaluación realmente abordará las deficiencias del sistema educativo o si es simplemente una medida superficial para aparentar compromiso con la calidad educativa.
El segundo grupo de 5,800 maestros será examinado en la primera semana de junio, pero la efectividad de estas evaluaciones ha sido cuestionada. Aunque se afirma que la fase de observación de clases permitirá valorar el desempeño docente en condiciones reales, la falta de resultados tangibles en el pasado genera dudas sobre la verdadera intención detrás de este proceso. La participación de más de 1,600 evaluadores, seleccionados bajo criterios técnicos, no garantiza que se logre una mejora real en la educación, especialmente si no se acompaña de un seguimiento efectivo y de rendición de cuentas.
La Comisión Nacional Rectora de la Evaluación de Desempeño Docente ha enfatizado que el rol de los evaluadores es estrictamente técnico, pero esto no elimina la necesidad de un control más riguroso y de una evaluación crítica de los resultados. La desconexión entre el discurso oficial y la realidad en las aulas es alarmante, y es fundamental que se exija una mayor transparencia y efectividad en este proceso, que debería ser una prioridad ciudadana.
