La explosión de un camión tanquero ocurrida el martes en un taller del sector Monte Adentro, en San Cristóbal, dejó tres muertos y volvió a colocar el foco sobre el costo social de una tragedia que golpeó de lleno a familias trabajadoras. En Haina, la funeraria municipal de Quita Sueño recibió el cuerpo de Alexis Ramos, mientras también se confirmaban las muertes del conductor José de la Rosa, de 76 años, y del adolescente Louis Woodruch, conocido como «Mayson».
Según relató Raysa Alcántara, esposa de Ramos, su esposo permaneció en el negocio porque había llegado un camión que aún conservaba restos de combustible. Dijo que Alexis subió a inspeccionarlo y entonces ocurrió la explosión. La escena que describió al llegar al lugar resume el contraste entre cualquier discurso de normalidad y la realidad que enfrentan comunidades donde una sola emergencia destruye en minutos el sustento de un hogar: Ramos mantenía a su familia con una ferretería y un negocio de soldaduras.
La muerte de Ramos, con quien Alcántara compartió 25 años de vida y cuatro hijos, provocó conmoción en Valle Encantado y en Quita Sueño. Vecinos lo definieron como un hombre ejemplar y trabajador. El caso, más allá del duelo, deja una alerta institucional sobre las condiciones que rodean este tipo de operaciones y refuerza la necesidad de fiscalización desde la sociedad civil para que tragedias como esta no queden reducidas al recuento de víctimas.
