El III Foro Iberoamericano de Turismo lanzó una advertencia que trasciende la promoción de destinos: el mayor obstáculo del sector está en la gestión. Ministros, empresarios y académicos coincidieron en que medir el éxito únicamente por el flujo de pasajeros ya no se ajusta a la realidad de una industria golpeada por la aceleración tecnológica, la fragmentación institucional y la pérdida de competitividad.
Un sondeo previo entre actores del sector dejó ver con nitidez ese deterioro. El 53.3% de los líderes turísticos señaló la falta de coordinación entre el sector público y el privado como la principal prioridad por resolver. A ello se suma que un 36.7% apuntó a la falta de continuidad en las políticas públicas, mientras un 33.3% alertó sobre fallas en la gobernanza multinivel. Además, un 30% reconoció que los gobiernos de la región no disponen de herramientas técnicas suficientes para traducir datos en decisiones de mercado eficaces.
El foro también encendió señales de alerta en el frente laboral. En una jornada formativa paralela, los analistas expusieron la brecha entre los programas de formación universitaria y las competencias que demanda el mercado, una desconexión que el 56% de los participantes considera preocupante. El giro planteado en el encuentro apunta así menos al discurso del crecimiento y más a una exigencia de corrección institucional, seguimiento de políticas y capacidad real de respuesta en los territorios.
