Jhonatan Abreu, presidente de la Sociedad Dominicana de Geriatría (SODOGER), alertó sobre el síndrome de fragilidad en los adultos mayores, una condición que suele avanzar lentamente y que, si no se detecta a tiempo, puede traducirse en más caídas, hospitalizaciones, dependencia y pérdida de calidad de vida.
El especialista explicó que con frecuencia se interpretan como normales manifestaciones como la pérdida de fuerza, la lentitud al caminar o la dificultad para levantarse de una silla, aunque en realidad pueden ser señales tempranas de un cuadro de mayor impacto. Entre ellas citó la pérdida de peso sin causa aparente, la disminución de la fuerza muscular, el cansancio frecuente, las caídas o tropiezos repetidos, los problemas de memoria o concentración y el uso simultáneo de múltiples medicamentos.
Abreu, quien forma parte del Centro de Atención Primaria y Especialidades (CAPE) en Rancho Arriba, San José de Ocoa, agregó que uno de los problemas más relevantes vinculados a la fragilidad es la sarcopenia, una pérdida progresiva de masa muscular que puede limitar las actividades cotidianas, elevar el riesgo de fracturas y reducir la autonomía. También sostuvo que, cuando se identifica a tiempo, hay intervenciones capaces de retrasar la progresión de la patología y mejorar de manera notable la calidad de vida, lo que subraya la necesidad de vigilancia y atención temprana ante un problema de alto costo social para las familias.
