La hipertensión arterial sigue golpeando con fuerza a la población adulta en República Dominicana y vuelve a poner bajo alerta la capacidad de respuesta del sistema de salud ante una enfermedad de alto impacto social. La OMS y la OPS señalan que el 49.1 % de los adultos entre 30 y 79 años vive con presión arterial alta en el país, mientras que al menos el 33 % de las mujeres en Las Américas dentro de ese rango de edad padece esta condición.
En el caso de las mujeres, los expertos advierten que esta patología crónica puede desencadenar accidentes cerebrovasculares, insuficiencia renal, pérdida de visión, demencia y enfermedades cardiovasculares, identificadas como la principal causa de muerte en féminas. El cuadro, además de su gravedad clínica, refuerza el contraste entre la magnitud del problema y la necesidad de vigilancia permanente sobre prevención, diagnóstico y seguimiento oportuno.
La OPS vincula el desarrollo de la enfermedad al alto consumo de sal, la alimentación poco saludable, la inactividad física, el sobrepeso y la obesidad. Aunque el organismo afirma que lidera iniciativas para ampliar la detección, el tratamiento, el acceso a medicamentos esenciales y la capacitación del personal de salud, el peso de estas cifras mantiene abierta una alerta institucional sobre los resultados reales frente a un problema que sigue cargando costos sobre las familias y los servicios de salud.
